Paganismo y hermetismo del teatro del XVII: El mágico prodigioso de Calderón

por Mario Ramos Vera y Daniel Ortiz Pereira - X Congreso SGM

Imagen: «El alquimista» (David Ryckaert III, hacia 1649)

«El mágico prodigioso» (1637), de Pedro Calderón de la Barca, se enmarca en el género de las comedias de santos y nos presenta la vicisitud de los mártires Justina y Cipriano en la Roma de las primeras comunidades cristianas. Más allá de líneas argumentales secundarias y de personajes subalternos que lo acercan a otros ámbitos de la comedia, «El mágico prodigioso» alberga una de las recepciones tipológicas clásicas del pensamiento pagano en este tipo de producciones dramáticas del Siglo de Oro español: la presencia de un personaje principal (Cipriano) que, a través de mecanismos mágicos, astrológicos o demoníacos inspirados en la larga y heterodoxa tradición de los Hermetica, establece un conflicto simbólico con otro personaje principal (Justina) que encarna un heroico concepto de santidad ortodoxa.

En este sentido, resulta posible evidenciar la inversa resignificación de estos textos paganos, recopilados y transmitidos merced a la intensa labor editorial renacentista, a la luz de un nuevo mensaje teológico-político, el del triunfo milagroso del cristiano ejemplar sobre el condenado por «filósofo» y «mago». Cipriano, estudiando los textos antiguos que buscan alcanzar el conocimiento de la divinidad, es tentado y esclavizado por un preceptor que, encarnando la figura del sabio, es en el fondo el mismo Demonio, asociado a todo tipo de prácticas oscuras y grotescas. Pero además de ser el sujeto en el que se entrelazan lo demoníaco y lo pagano, la figura del filósofo está descentrada, anulada ante sí misma y, en suma, presentada como directamente impotente en la acción del mundo. La naturaleza racional y armónica de la relación entre el hombre y Dios que el Renacimiento defendió a través de los símbolos paganos adquiere en la comedia de santos (y, por ende, en el drama de Calderón) una completa trasposición a una naturaleza contradictoria y conflictiva, en la que solo un elemento unificador es capaz de ser significante: la fe.

Esta comunicación fue presentada por los doctores Mario Ramos Vera y Daniel Ortiz Pereira (Universidad Pontificia Comillas)