Death and the Maiden (detalle), George Clark Stanton, hacia 1852-94
Información
- Fecha: Sábado 14 de noviembre.
- Horario: 19:15.
- Espacio: Auditorio FGSR, frente a Casa del Lector (Matadero).
- Dirección: Acceso por Paseo de la Chopera, 14.
- Entrada gratuita.
Premio Sheridan Le Fanu 2026
Este año el Sheridan Le Fanu viaja a tres casas distintas. Dos de estas autoras escriben en español y una en ruso; entre las tres abarcan el Caribe, España y una Rusia de la que se ha tenido que marchar. Lo que comparten late por debajo, la pulsión de mirar lo que nos inquieta y devolverlo convertido en literatura mayor.

Daína Chaviano
Hay nombres que uno pronuncia con la sensación de estar tocando la historia del género en nuestra lengua, y el de Daína Chaviano (La Habana, 1957) es uno de ellos. El Centro Virtual Cervantes la coloca, junto a la argentina Angélica Gorodischer y la española Elia Barceló, en lo que la crítica bautizó como la trinidad femenina de la ciencia ficción en lengua española. No es una etiqueta de escaparate, es el reconocimiento a tres mujeres que abrieron, cada una por su cuenta, un territorio que antes casi no existía para nosotras y nosotros.
Lo suyo empezó pronto y con estruendo. En 1979, todavía estudiante de Lengua y Literatura Inglesa en la Universidad de La Habana, se llevó la primera convocatoria del Premio David de Ciencia Ficción con Los mundos que amo, que sería también su primer libro. A partir de ahí llegaron Amoroso planeta, Historias de hadas para adultos, Fábulas de una abuela extraterrestre y El abrevadero de los dinosaurios, y algo más difícil de medir en una bibliografía: fundó y dirigió el primer taller literario de ciencia ficción de Hispanoamérica, que llevó el nombre de Óscar Hurtado, considerado el padre de la ciencia ficción cubana. Mientras vivió en la isla fue, sencillamente, la autora del género más leída y admirada de la literatura cubana. Fábulas de una abuela extraterrestre le valió en 1990 el Premio Anna Seghers de la Academia de las Artes de Berlín.
En 1991 dejó Cuba y se instaló en Miami, y allí nació la obra que la puso en el mapa mundial, el ciclo «La Habana Oculta», con El hombre, la hembra y el hambre (Premio Azorín, 1998), Casa de juegos, Gata encerrada y La isla de los amores infinitos, traducida a veintisiete idiomas y convertida en la novela cubana más traducida de todos los tiempos. Su manera de escribir no cabe en un solo cajón: mezcla el mito, la historia antigua, el erotismo, la parapsicología y la magia con una naturalidad que llevó a la revista Críticas a describirla como si Ray Bradbury se hubiera casado con Michael Ende y coqueteara de vez en cuando con Anaïs Nin. A quien no la haya leído, envidiamos el momento en que lo haga.
Los premios acompañan esa altura, el Goliardos mexicano en 2003, la invitación como Autora de Honor al Congreso Internacional del Arte Fantástico (ICFA) en 2004, y dos Medallas de Oro al Mejor Libro en Lengua Española de los Florida Book Awards, por La isla de los amores infinitos y por Los hijos de la diosa Huracán, algo que ninguna otra autora ha logrado repetir en esa categoría. Y para quienes crean que lo suyo queda lejos de esta casa, conviene recordar Extraños testimonios. Prosas ardientes y otros relatos góticos (2017), donde su vena más oscura sale a la superficie sin disimulo.
Hay, además, una razón íntima para celebrarla aquí. Hace unas ediciones entregamos el Sheridan Le Fanu a Elia Barceló. Al sumar hoy a Daína Chaviano, dos de las tres voces de aquella trinidad quedan unidas bajo un mismo galardón. Nos gusta pensar que cerramos un círculo que la crítica dibujó hace mucho y que a nosotros nos correspondía completar.

Anna Starobinets
La prensa la llegó a llamar «la reina del terror ruso», aunque a ella no le terminó de convencer. Basta abrir cualquiera de sus libros para comprobar que se quedaron cortos. Anna Starobinets (Moscú, 1978) es periodista y guionista, licenciada en Filología por la Universidad Estatal de Moscú, y una de las escritoras más respetadas de la Rusia contemporánea, con una obra que se mueve entre la distopía, el horror y una inquietud metafísica que cuesta clasificar. Ella misma ha comparado al autor de distopías con el canario de la mina, el que detecta el aire envenenado antes que nadie.
Publicó su primer libro con veintisiete años, la colección de relatos Una edad difícil (2005), a la que siguieron Refugio 3/9 (2006) y El vivo (2011), premiada con el Utopiales European Award en 2016. En El vivo imagina un mundo donde ya nadie muere del todo, donde cada persona es apenas un fragmento de una conciencia mayor, y lo hace con esa frialdad hipnótica que es su marca de fábrica. Después llegó La glándula de Ícaro (2013), que ganó el Premio Bestseller Nacional de Rusia y que Impedimenta rescató en castellano en 2023, siete metamorfosis que remueven al lector por dentro. La crítica la ha emparentado con Gógol, con el primer King y con Shirley Jackson, y la comparación, por una vez, es justa.
En 2017 hizo algo que exigía un valor distinto. Tienes que mirar es el relato autobiográfico de la pérdida de un hijo durante el embarazo y del humillante viacrucis por la sanidad rusa que vino después. El libro provocó un escándalo enorme en su país por atreverse a nombrar en voz alta lo que allí se prefería enterrar en silencio, y confirmó que su terror más afilado no siempre necesita inventar nada. Su novela más reciente, El vado de los zorros (Impedimenta, 2025), ambientada en una ciudad fantasma de la Manchuria de 1945, es probablemente su obra más ambiciosa. Y conviene no olvidar su faceta infantil y juvenil, con títulos como Catlantis, elegido Libro del Año por The Observer británico.
Su reconocimiento cruza fronteras, y a algunas nos toca de cerca, fue Premio Nocte al mejor relato extranjero en España en 2012, por Una edad difícil, y Premio de la Sociedad Europea de Ciencia Ficción en 2018. Desde la primavera de 2022 vive en el exilio, tras verse obligada a abandonar Rusia por motivos políticos, y hoy escribe desde Barcelona. Que una de las grandes voces del horror europeo actual se haya quedado tan cerca de nuestros lectores convierte este premio, además de en un reconocimiento, en una manera de decirle que aquí tiene su sitio.

Sofía Rhei
Si Chaviano llega desde el mito y Starobinets desde el horror, Sofía Rhei (Madrid, 1978) llega desde el lenguaje, y llega jugando. Escritora, poeta experimental y traductora, licenciada en Bellas Artes, con más de medio centenar de títulos publicados y un tercio de ellos traducidos, es una de las voces formalmente más arriesgadas que tenemos. Lo suyo es el juego lingüístico, la reescritura de los mitos y los cuentos, la trampa metaliteraria que nunca renuncia a emocionar.
Viene de la poesía, y se le nota en cada frase. Con Otra explicación para el temblor de las hojas ganó el Premio de Poesía Javier Egea en 2007, y ha firmado libros como Las flores de alcohol, Química o Bestiario microscópico. Esa raíz poética alimenta directamente su cara más oscura, que es la que la trae de lleno a esta casa. En El bosque profundo (Aristas Martínez, 2018), prologado por José Carlos Somoza e ilustrado por Anna Ribot, reúne relatos brevísimos donde lo poético y lo macabro se enredan como maleza, espejos turbios, niñas de espinas, deseos que llevan a la muerte, ese viejo terror que late en el fondo de todo cuento de hadas cuando se le retira el azúcar. En la misma línea especulativa y sombría están sus novelas cortas Domori y Oculi Arboris, ambas en Cerbero.
En la narrativa larga, Róndola (Minotauro, 2016) fue su primera novela para adultos, una relectura feminista y afilada de la fantasía épica y del cuento de hadas que se llevó el Premio Celsius de la Semana Negra de Gijón en 2017. Luego vinieron la fábula metaliteraria Espérame en la última página, con derechos vendidos a varios idiomas, y Newropía (Minotauro, 2020), una distopía satírica que ganó el Premio Kelvin 505 del Festival Celsius de Avilés en 2021. Dos premios que suenan casi igual y que, sin embargo, vienen de dos certámenes distintos, pocas autoras pueden presumir de haberlos ganado ambos.
Y luego está su dimensión internacional, que a menudo se nos escapa. La editorial estadounidense Aqueduct Press publicó su colección en inglés Everything is Made of Letters (2019), muy elogiada en Locus y Strange Horizons por su exploración del lenguaje, la traducción y la materia misma de las palabras. En Estados Unidos ha ganado los premios Rhysling y Dwarf Stars de poesía especulativa, este último con el único poema en traducción que lo ha conseguido nunca. Premiarla es reconocer que el género también se cultiva desde la forma, desde la palabra precisa y el cuento que muerde por debajo de su apariencia luminosa.
Tres maneras de mantener viva la penumbra
Tres autoras y tres trayectorias que no podrían ser más distintas. Una escribe desde el mito y la historia del Caribe; otra desde la distopía y el desasosiego ruso; la tercera desde la poesía y la fábula en español. Dos comparten nuestra lengua y una nos llega desde la suya, pero las tres forman ya parte del mismo paisaje, el de quienes mantienen encendida la ficción especulativa y la llevan a lugares que sus fundadores no habrían soñado. Han inspirado a lectores y a creadores de medio mundo. A Daína Chaviano, Anna Starobinets y Sofía Rhei, nuestro reconocimiento, nuestra gratitud y nuestro aplauso.
Histórico de galardonados
La escritora Pilar Pedraza en 2016; los escritores Juan Ramón Biedma, Rafael Llopis y Ramsey Campbell en 2017; Fernando Marías y el colectivo Hijos de Mary Shelley, y Alejandro Inurrieta, presidente de la Fundación Ana María Iriarte en 2018; la editorial Valdemar en 2019; la escritora Elia Barceló en 2020; los doctores Julio Ángel Olivares Merino y Antonio Ballesteros González en 2021; la escritora Mariana Enríquez en 2022; los escritores Paul G. Tremblay, Stephen Graham Jones y Tim Pratt (creación), y el crítico literario S. T. Joshi y la editorial Biblioteca del Laberinto (divulgación) en 2023; las escritoras Xia Jia, Lisa Tuttle y Cristina Jurado (creación y divulgación), los escritores Luis Carlos Barragán y Robert Shearman (creación), y el escritor Baoshu (nuevos talentos) en 2024; los escritores P. Djèlí Clark y Rubén Sánchez Trigos (creación) y al proyecto La Nave Invisible (divulgación) en 2025; las escritoras Daína Chaviano, Anna Starobinets y Sofía Rhei (creación).
Información y programa completo del XVIII Festival Sui Generis Madrid